Que Sucedió REALMENTE en St. Louis (Parte 1)

Thomas Lambrecht

By Thomas Lambrecht –

La Iglesia Metodista Unida acaba de terminar cuatro días de una desgarrada deliberación en la llamada Conferencia General Especial de febrero 23-26. La conferencia demostró una iglesia profundamente dividida—algo que ya era muy evidente antes de que llegáramos a St. Louis.  El virulento conflicto que caracterizó los procedimientos infringió dolor a personas de todas las perspectivas, tanto para participantes como para espectadores.

Ya, la “maquinación” está trabajando a extra tiempo para intentar pintar el resultado y así aventajar a los institucionalistas, para quienes su interés principal es preservar la estructura y finanzas de la Iglesia. Varias declaraciones han salido de los obispos y otros líderes reclamando que la dirección de La Iglesia Metodista Unida está de alguna manera poco clara.

Vamos a estar claros acerca de lo que pasó en la Conferencia General de St. Louis. Por una votación de 449 a 374 (55 por ciento en contra) los delegados/as rechazaron el Plan de Una Iglesia Única. Este Plan fue endorsado por la mayoría de obispos del Concilio de Obispos. También tenía su propio sitio web para promover dicho plan. El Plan de Una Iglesia Única también tenía todas las agencias generales de la Iglesia trabajando a tiempo extra (usando nuestros fondos de las “apportionments”) para cabildear delegados/as a su favor. A pesar de todo esto, el plan favorecido por todos ellos/as fue rotundamente rechazado.

Por una votación de 438 a 384 (53 por ciento a favor) los delegados/as en su lugar aprobaron el Plan Tradicional. Este plan mantiene la posición Bíblica tradicional de la Iglesia Metodista Unida con respecto al matrimonio y la sexualidad humana. También realza la responsabilidad de asegurar que los/as obispos, clérigos, y conferencias anuales vivan por las expectativas establecidas en nuestro Libro de la Disciplina.

Algunas partes del Plan Tradicional fueron encontradas ser inconstitucionales después de una segunda decisión del Concilio Judicial durante la Conferencia General. Además, el Plan fue referido al Concilio Judicial para una tercera revisión para darle la aprobación final. Los/as institucionalistas trataron por todas formas de retrasar el Plan y sembrar la duda acerca del resultado final.

Sin embargo, es posible saber con cierta seguridad las provisiones del Plan Tradicional que ya han sido encontradas constitucionales y que serán implementadas:

  • La definición de “Auto-declarado/a homosexual practicante”, ahora razonablemente incluye personas viviendo en un matrimonio o unión del mismo sexo, y personas que públicamente declaran que son homosexuales practicantes. Este cambio ayudará a que las/os clérigos que violen las normas del ministerio ordenado sean llamados a rendir cuentas.
  • Clérigos/as que oficien matrimonios del mismo sexo, que están en contra de la prohibición de la denominación, recibirían una pena mínima de un año de suspensión sin derecho a salario después de la convicción a través de un proceso judicial. Una segunda ofensa traerá como resultado la terminación de credenciales. Esto asegurará que el clero desafiante, que ostente su desprecio por los estándares denominacionales nunca se salga con la suya y sobrevivan solamente con una palmada en la mano y sin ninguna consecuencia significativa.
  • Ahora a los/as obispos se les está prohibido el desestimar una queja, a menos que no tenga base en la ley de la iglesia o del hecho. Los/as obispos ya no pueden simplemente desestimar una queja en contra de una persona clériga con la cual ellos/as no quieran tratar.
  • Cuando se presenta una queja y se intenta un acuerdo negociado, el demandante debe ser incluido en el proceso, y se debe hacer cualquier esfuerzo para asegurar el acuerdo del demandante con respecto a cualquier resolución negociada de la queja. El/la obispo no puede negociar un acuerdo con la/el acusado que no tome en cuenta el aporte de la o el demandante, asegurando así los derechos de aquellos perjudicados por las acciones de la persona acusada.
  • La Iglesia ahora tiene el derecho de apelar al veredicto de un proceso judicial si está contaminado por errores graves de la ley o administración de la iglesia. Ya que nuestro sistema judicial es administrado por no-profesionales, serios errores pueden ser más comunes. Esta provisión asegura que un veredicto erróneo no se deje sin atender.
  • Todas las personas nominadas por el/la obispo para servir en la Junta de Ministerio Ordenado deben certificar su buena disposición de defender y hacer cumplir los estándares del Libro de la Disciplina para el ministerio ordenado, y no podrán recomendar una persona para ser comisionada u ordenada que no reúna dichos estándares, incluyendo ser una persona auto declarada homosexual practicante. Esta provisión aplica también para las cerca de una docena de conferencias anuales que están dispuestas a ignorar los estándares denominacionales y recomendar candidatos que son abiertamente homosexuales.
  • A los comités de Ministerio Ordenado de los Distritos se les está específicamente prohibido el recomendar personas para entrar en la candidatura o ser comisionados que no reúnan las cualificaciones denominacionales, incluyendo por ser un auto-declarado/a homosexual practicante.
  • A los/as obispos se les está prohibido el consagrar a personas como obispos/as que sean auto declarados/as homosexuales practicantes, a pesar del hecho de que podrían haber sido debidamente electos/as por una conferencia jurisdiccional. También se les prohíbe el ordenar o comisionar personas que sean auto-declarados/as homosexual practicantes, sin importar si ellos han sido aprobados por la sesión de clérigos. Esto permite mantener la rendición de cuentas hacia obispos que individualmente ignoran los estándares denominacionales al llevar a cabo dichas consagraciones y ordenaciones.

Los negocios inconclusos incluyen: un proceso de rendición de cuentas para el Concilio de Obispos que permita poner a obispos en retiro involuntario o en un permiso involuntario para ausentarse. Un proceso de rendir cuentas para conferencias anuales, que no obedezcan los requisitos de la Disciplina también necesita ser completado. El camino de salida que fue aprobado fue declarado inconstitucional. Todos estos asuntos pueden ser promulgados por una mayoría de votos en la Conferencia General del 2020, dentro de 15 meses.

Lo más importante es que la Iglesia Metodista Unida envió un claro mensaje que nosotros mantendremos la tradición bíblica y los estándares morales acerca del matrimonio y la sexualidad humana. No abandonaremos la Escritura como nuestra autoridad primaria. Nosotros nos mantendremos unidos con nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia Metodista Unida global compartiendo una ética común. Los intentos de forzar la Iglesia Metodista Unida a imitar la ética sexual progresista no fueron exitosos. Los movimientos hacia un estilo congregacional de “contextualización” para nuestra iglesia no fueron apoyados por la única entidad–la Conferencia General—-que puede hablar por la Iglesia Metodista Unida. La mano dura de tácticas de cabildeo de nuestros obispos y las agencias generales probaron ser inútiles.

Habrá mucho más que decir acerca de esta Conferencia General en las siguientes semanas. Por ahora, necesitamos ser conscientes que la Iglesia Metodista Unida ha alcanzado un importante punto en un momento decisivo.

Translated by Rev. Rosita Mayorga

Thomas Lambrecht is a United Methodist clergyperson and the vice president of Good News. He is a member of the Commission on a Way Forward.

 

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